LA CARTA DE LOS DERECHOS SOCIALES EN EL PARLAMENTO
es un artículo de Nekane Jurado publicada en el diario EGUNKARIA en el mes de mayo del año 2000.
LA CARTA DE LOS DERECHOS SOCIALES EN EL PARLAMENTO
Ante el debate parlamentario de la carta de los derechos sociales, creo que habría que profundizar en dos puntos que no están saliendo a la luz pública.
1º El debate se está centrado en determinar un porcentaje del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), sin analizar este SMI en sí mismo y su relación con las situaciones de pobreza.
El valor del S.M.I. es determinado cada año por el Estado español. La evolución de este salario ha sido la de ir perdiendo capacidad adquisitiva año tras año, además de estar desligado de la evolución real del mercado en general. Así desde hace tres años el SMI está situado por debajo de la renta considerada oficialmente por la OCDE como "umbral de pobreza" en Euskalherria.
Es decir, el garantizar hoy en día una Renta Básica igual al 100% del SMI significa seguir manteniendo a sus perceptores en situación de pobreza, y darles el 75% de su importe es condenarlos a la miseria.
El alcance de este hecho podemos comprenderlo al observar que el 80% de las viviendas en alquiler ofertadas este año han superado las 75.000 pesetas al mes, siendo el alquiler medio mensual de 97.000 pts, es decir un 20% por encima del SMI
De lo anterior se desprende que el Parlamento debe de "mojarse" y determinar técnicamente, no política e interesadamente, cual es el "umbral de pobreza" dentro de nuestro entorno económico, hacer público este dato, y a partir de ahí analizar en que porcentaje se quieren cubrir las necesidades básicas de los hogares vascos que están por debajo del citado umbral.
En el último informe sobre pobreza presentado por el Gobierno Vasco (Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales 2000) se dice en la primera página que el riesgo de pobreza grave afecta a 37.776 HOGARES de la Comunidad Autónoma Vasca, y si a la pobreza grave se añaden las distintas realidades de pobreza son 46.743 HOGARES los que se ven afectados. Además el informe añade datos como que el 93% de jóvenes situados entre los 18 y 34 años no pueden independizarse por poseer ingresos insuficientes para acceder a una vivienda aunque sea en alquiler; o que el 30% de las mujeres mayores de 65 años vive en situación de pobreza
Los datos anteriores comparados con los de 1996, muestran un deterioro progresivo del riesgo de pobreza y de carencia de cobertura de necesidades básicas como es el derecho de uso a una vivienda. Las causas hay que buscarlas en que el hecho de tener trabajo no garantiza hoy no estar en niveles de pobreza, por el contrario cada día son más los que trabajando están en pobreza, ya que el SMI en sí mismo no supera el umbral de pobreza.
2º El PNV y EA, por citar a los que ejercen la responsabilidad directa en esta materia, conocen lo anteriormente expuesto, y saben que el quid de la cuestión no es que al llegar hasta el 100% del SMI se cubriese más que suficientemente la pobreza, sino que el quid es que considerar la Renta Básica al verdadero nivel del umbral de la pobreza, supone dejar en entredicho la explotación y permisión silenciosa y cómplice que se está dando en el mercado laboral.
Como ya afirmó el Sr. Joseba Arregi del PNV, "no es un problema de presupuesto es un problema de filosofía". Es decir que si otorgamos una Renta Básica que realmente se acerque a cubrir el nivel básico de pobreza, nos situamos en el mismo importe que están pagando las empresas por ocho o mas horas de trabajo diario, y claro ¿Quién iba a trabajar?.
Yo creo sinceramente que estos dos elementos no son independientes, y si queremos una renta básica digna hay que dejar de ser cómplices de salarios mensuales que no pueden pagar un simple alquiler.
El Parlamento no puede servir a dos amos a la vez, por eso seguirá sirviendo a los empresarios y les va a garantizar que podrán seguir contratando con contratos basura, por salarios de pobreza real, a carne de accidente laboral, y todo ello porque los que tienen la sartén por el mango se van a ocupar de mantener rentas mínimas de sub-subsistencia.
Suena a broma el que nos digan que desde 1996, el IMI, o Ingreso Mínimo de Inserción (que así se llama la renta básica), ha subido un 20% o sea alrededor de 10.000 pesetas al mes, situándose en estos momentos en 50.815 pts al mes. Y digo suena a broma porque desde el mismo periodo los importes que por todos los conceptos cobran los parlamentarios vascos han tenido una subida media total de 1.500.000 al año. Además de que estos parlamentarios por ejercer su cargo 4 años y 1 día tendrán garantizada una pensión de jubilación vitalicia (la máxima que concede la Seguridad Social) aunque jamás vuelvan a cotizar a la Seguridad Social, mientras que todos los trabajadores necesitaremos cuarenta años con todos sus días cotizados para tener derecho al 100% del sueldo cotizado cada vez más cercano al mínimo de subsistencia. A los que se les está negando la renta básica fuera del mercado laboral, y se le paga el IMI en el laboral, se le está condenado a la pobreza, ahora y mañana.
3º Por todo lo anterior la Carta de los Derechos Sociales no hablaba solamente del derecho a una renta Básica, sino que hablaba del derecho al trabajo digno para toda la población, proponiendo medidas concretas para iniciar el reparto del trabajo actualmente existente, entendidas como un primer paso que habría que ir desarrollándose, y mientras a todo aquel que quisiese trabajar y se le negase tal derecho la Administración debería de garantizarle la Renta Básica.
Centrar el debate parlamentario, solo en la Renta Básica, obviando la mitad del contenido de la Carta de los Derechos Sociales es mutilarla desde el inicio; y no analizar el verdadero umbral de pobreza es condenarla al espacio de "lo que pudo haber sido y no fue".
Los diversos movimientos sociales que han hecho posible este debate (no olvidemos que es la Primera Iniciativa Parlamentaria Popular, llevada por recogida de firmas) siguen teniendo la palabra para el día después en que nuestros parlamentarios firmen la miseria de 46.743 hogares, a cambio del respiro de alivio de nuestra sufrida patronal, que por cierto vaya susto que les hemos dado con este tema!, menos mal que la derecha económica, aunque sea nacionalista, sigue velando por los niveles de beneficios de sus empresarios.
Nekane Jurado.
Economista.
Miembro de la Plataforma por la Carta de los derechos Sociales